Hablante A La creencia de que beber agua en las comidas engorda podría venir de la supuesta retención de líquidos. Se supone que cuando estos últimos se mezclan con ciertos alimentos, aumenta el aporte calórico de la ingesta. ¿Es esto realmente cierto? Lo primero que hay que saber es que el agua no contiene calorías, por lo que, si se toma antes, durante o después de cualquier comida, vamos a ingerir cero calorías. Más bien puede hacer que se coma menos, ya que el agua llena el estómago y provoca que uno se sacie antes. Además, tampoco es cierto que provoque retención de líquidos, sino todo lo contrario: estimula el funcionamiento de los riñones. Ahora bien, si ingieres una gran cantidad de agua y vas directo a la báscula, obviamente habrás aumentado de peso, aunque solo por un tiempo muy corto.
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Hablante B
Beber agua mineral adelgaza, sobre todo, si está fría. Sería una estupenda noticia, pero no es más que un mito. La mineralización del agua está relacionada con sus cualidades y con su sabor, pero no con ninguna propiedad adelgazante. Tampoco se ajusta a la realidad la opinión muy extendida de que el agua embotellada es mejor que la del grifo y que es la única alternativa para tener acceso a un producto de calidad. Si no te gusta el sabor del agua corriente, puedes emplear un sistema de filtración en casa que neutralice los aromas y sabores desagradables. Y en cuanto a la seguridad, contrariamente a lo que se suele creer, los controles del agua embotellada son menos restrictivos que los que se aplican al suministro público.
Hablante C
La sed es la señal que envía el cerebro cuando ya existe una pérdida del equilibrio hídrico en el organismo. Al faltar agua en las células, estas dan un aviso contrayéndose y generando la sensación de sed. Sin embargo, en determinadas circunstancias, ciertas personas tienen que programar la ingesta de líquidos y no esperar a sentir sed. Por ejemplo, los deportistas, porque con una actividad física muy intensa se producen grandes pérdidas de agua y sales minerales y la sensación de sed puede verse reducida. Lo mismo se le aconseja a la mayoría de las personas enfermas y ancianas, ya que el mecanismo de termorregulación se va deteriorando con el tiempo y provoca una disminución de la sensación de sed. En estos casos, conviene programar la ingesta.
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Hablante D
Beber a diario ocho vasos de agua es una norma válida, pero solo para adultos en condiciones de salud normales. Sin embargo, a la hora de establecer correctamente las necesidades hídricas de una persona es indispensable tomar en cuenta tales variantes como el sexo, el peso, la edad o el nivel de actividad. Vale la pena señalar que, aunque es un trastorno raro, beber agua en exceso puede producir hiponatremia, una enfermedad que se origina cuando la concentración de sodio en sangre es muy baja porque la capacidad de los riñones para eliminar esa agua se ve sobrepasada. Cuando esto sucede, las células comienzan a hincharse, lo que puede provocar muchos problemas de salud, incluso poner en riesgo la vida.